En Brasil hay muchas familias que aún no pueden acceder al agua, pero Anna está cambiando esa realidad con ayuda del sol.

Por más increíble que parezca, hoy en el mundo hay más de 2000 millones de personas no tienen acceso a agua potable, según la ONU. Se trata de un recurso indispensable para evitar víctimas a causa de enfermedades como el cólera, diarreas y hepatitis A, entre otras. En Brasil, además, existen más de 1,4 millones de cisternas construidas en hogares que no cuentan con un sistema óptimo para el consumo de agua potable, ya que no se hace un mantenimiento constante. Por otra parte, las familias de Brasil que habitan en regiones semiáridas no cuentan con filtros comunes para el agua porque tienen grandes dificultades para realizar el mantenimiento debido a la complejidad, el costo o la dificultad del acceso a los mismos.

A raíz de esta problemática, Anna Luisa Beserra una joven brasileña del estado de Bahía, decidió que era tiempo de poner su ingenio y hacer algo al respecto. Así fue como diseñó Aqualuz, un dispositivo económico y eficiente que utiliza el sol para purificar el agua que se almacena en cisternas.

Solo se necesitan esperar unas dos horas para que Aqualuz logre eliminar los microorganismos en el agua que causan enfermedades, valiéndose de la misma radiación solar. Después de ese tiempo, un pequeño dispositivo instalado en el sistema cambia de color lo que significa que esa agua ya es potable. Aqualuz se instala en diez minutos y puede durar hasta 20 años. El proyecto de Anna fue pensado para familias de escasos recursos que viven en zonas rurales semiáridas y que tienen que usar cisternas para almacenar el agua. Según sus cálculos, una familia que opte por usar este sistema va a gastar unos US $0.02 por cada 10 L de agua tratada, lo que a la larga lo hace muy barato.

Lo novedoso de  Aqualuz es que no necesita de ningún tipo de sustancias químicas, ya que utiliza únicamente la radiación solar para purificar el agua. Por otra parte, el sistema tiene un mantenimiento muy fácil ya que con agua y jabón es suficiente para limpiarlo. Otra ventaja de este sistema es que se puede instalar en cualquier tipo de cisternas. Su metodología, a base de radiación solar, ya fue validada por laboratorios, organismos internacionales como la ONU y las mismas familias que cuentan con el sistema.

En la actualidad el proyecto de Anna se transformó en una startup que se llama SDW y que ya está presente en más de cinco estados de Brasil, habiendo impactado a más 300 familias de más de 18 municipios.

La falta de acceso a agua es un problema no solo de Brasil sino también de Latinoamérica y de otras regiones. Nuestra visión Aqualuz es garantizar que todos y todas tengan acceso a agua limpia

Anna

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